Hace poco pidieron a Enrique Mateu que hiciera un taller de improvisación libre en el Conservatorio Profesional de Música de Las Palmas de Gran Canaria.

 

Un taller de improvisación libre supone un paso muy interesante sobretodo cuando va dirigido a chicos y chicas que aún no tienen claro si darán el paso a la enseñanza superior, pero que en cualquier caso la mayoría por no decir la totalidad de ellos han tenido un primer contacto con la improvisación libre con la consecuente apertura de conciencia que implica.

Si esa semilla plantada consigue florecer en tan solo uno de ellos habrá sido un éxito, aunque realmente el simple hecho de que el conservatorio plantee el taller y lo alumnos entiendan que existen otra vías de entender la música ya es todo un éxito.

A continuación os dejo un pequeño escrito que Enrique ha cedido a Canarias Experimental sobre la experiencia del taller, aunque se está preparando una entrevista para que nos cuente un poco más en profundidad la experiencia.




Es un placer comprobar que las nuevas generaciones vienen pisando fuerte y con muchas ganas de aprender.

La música improvisada libre con electroacústica es una disciplina muy poco extendida en todo el mundo, y que el Conservatorio Profesional de Las Palmas se interese por brindar este conocimiento a sus estudiantes solo dice del alto compromiso de este centro con la contemporaniedad y con la formación al más alto nivel. Profesores como Alfons vienen a demostrar que Canarias puede ser un foco de talento y compromiso con la cultura en este inicio de siglo que tiene tendencia hacia lo banal, comercial y cutre.

Las fotos recogen el momento en el que el propio Alfons realiza una improvisación libre junto a sus chicos como resultado de las técnicas analizadas durante el taller.

Fue realmente emocionante comprobar, de nuevo, que somos tierra fértil y que solo necesitamos unas semillas y un poco de agua para que demos frutos. Y es que cultura viene de cultivar, como siempre repito. Y ayer me sorprendieron de nuevo lo rápidamente que dan frutos los jóvenes.

Hay quien me pregunta si me lo paso mejor haciendo música o enseñando a hacer música. Hacer música es realmente apasionante, pero no hay nada más reconfortante que formar a jóvenes y sentir que aportas un granito de arena para que nuestra sociedad sea más culta y, por consiguiente, más preparada, más tolerante y mejores personas.

 

 

Fuente: https://enriquemateu.com/2017/05/23/taller-conservatorio-profesional